miércoles, 30 de septiembre de 2015

SANTA EFIGENIA 2016

EXPRESIÓN, VIVE Y COMPARTE PERÚ
 
 

Asociación por el arte y la cultura negra en el Perú "Santa Efigenia"
(fundada el 20 de julio de 1994)
 
  Fuegos
artificiales
      Gastronomía  
    Serenata
criolla
Procesión
negra
Arte
negro
   

17 y 18 DE SETIEMBRE, 2016
CP. LA QUEBRADA (SAN LUIS DE CAÑETE, LIMA)
Clic aquí para descargar afiche
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LADO A
   |   LADO B
Comisión de fiestas 2016
Jorge Brignole
Presidente
Agradecemos al gráfico Martín Alvarado por la fotografía

martes, 8 de septiembre de 2015

UN CRISTO DE OLIVO, RELIQUIA DE SEMANA SANTA

 

Texto y fotos:
Luis Pérez Manrique

  /luisperezmanrique @luispmanrique92
 
 

Mientras avanza la tarde del jueves santo y se agotan los picarones, dorados y suavecitos, en el pueblo de La Quebrada (San Luis de Cañete), mujeres y hombres portan un hábito guinda y se combinan entre la multitud de fieles que, en el exterior del templo, participan de la santa misa. Todos siguen al pie de la letra las indicaciones del sacerdote quien, minutos más tarde, concluye la ceremonia y se acerca al Señor de la Agonía que observa profundamente a quienes están reunidos frente a él, bajo un manto de fe y devoción.

“El Cristo llegó en el siglo XVII, acompañado del Señor de Luren y el Señor de los Temblores de Cusco”, recuerda Javier Oliveros Magallanes, Mayordomo General de la Hermandad del Señor de la Agonía de La Quebrada (fundada el 27 de noviembre de 1947), observando al ‘Cristo de Olivo’. Sí, Javier también revela que “el Señor de la Agonía fue tallado de un solo árbol de olivo”. Según lo expuesto y, sobre todo, “por ser una reliquia, el Instituto Nacional de Cultura, en el 2001, lo declaró como Patrimonio Cultural de la Nación”, explica el fiel devoto que, pasada las seis de la tarde, recibe el anuncio que debe dar inicio al recorrido procesional. Se acerca al anda, se persigna y, con martillo en mano, realiza los dos tradicionales golpes de campanilla.

Aparece en escena la banda de músicos que interpretan la marcha procesional “padre mío que estás en los cielos”, y ahí va el Señor de la Agonía, imponente y rítmicamente hacia el pueblo.

 

Él, es resguardado cuatro ángeles; lleva dos símbolos de la música criolla (un cajón en la mano izquierda y una guitarra en la derecha) que fueron trabajados y ofrecidos por el profesor Luis Morales Encalada; de la cruz, de abajo hacia arriba, salen un sinfín de margaritas –como si fuesen rayos–.

La procesión sigue su paso. Adelante de él, abriendo camino, va la Virgen Dolorosa y la Verónica. Pero  más a delante, a  unos metros, la familia Morales Encalada ha elaborado una alfombra con flores y aserrín de colores. Una de las integrantes de esta reconocida estirpe familiar, Maritza Morales, expresa emocionada que “la ofrenda la realizamos todos los años en forma de agradecimiento por todos los milagros que nos ha hecho. Esto no es para nosotros una costumbre, sino una devoción”. Maritza sonríe y no deja de observar al Cristo que cada vez se acerca más y más a la alfombra. Tal parece que está conversando con él. Sí pues: cosas de la fe, cosas de la devoción.

 

De noche a día
La brillante luna llena se pierde en el horizonte. El Señor de la Agonía vuelve a La Quebrada luego visitar al vecino pueblo de Santa Benito (Imperial). Amanece. Los primeros chispazos del sol caen sobre los fértiles campos.

El Cristo en su recorrido se encuentra con la Virgen del Tránsito, patrona de La Quebrada, y la Virgen del Rosario del Túpac. La procesión sigue su ritmo, pero lenta porque son cerca de las tres de tarde y debe llegar el momento de la gloriosa guardada para que él retorne a su casa y custodie a su pueblo desde ahí, desde el altar mayor del templo.

 
 

viernes, 4 de septiembre de 2015

VIVIR LO NUESTRO

[ La siguiente publicación es un artículo elaborado por Nexos Revista Comercial, edición 27 (agosto 2015):
Fortaleza del Huarco (cinco historias de talento y perseverancia) ]

 
 

VIVIR LO NUESTRO

 

Luis Pérez Manrique es uno de esos jóvenes valores del periodismo limpio cañetano, que no busca manchar honras ajenas ni extorsionar a los poderosos. Se dedica a difundir las costumbres y tradiciones de nuestro país, llegando a recibir felicitaciones de la mismísima Sonaly Tuesta.

 
 

Pasear por el Perú y visitar sus rincones y esquinas; entablar conversación y vínculos con la gente y sus contextos; participar de las fiestas populares y enamorarse cada día más de nuestro país, eso hace Luis Pérez Manrique, joven estudiante de periodismo que ya se forjó un nombre dentro del periodismo vivencial y sin haber terminado aún la carrera. Todas sus bitácoras se depositan en ese fenomenal blog que tiene hace ya varios años, al que llamó Expresión (www.luisperezmanrique.blogspot.com) y desde el cual comparte historias frescas sobre las tradiciones de costa, sierra y selva. Su trabajo no es nada sencillo y todo resulta de su paciente labor de recolección de datos, fotografía, vídeo, redacción y diseño. Es necesario destacar que el enorme esfuerzo de Luis no tiene apoyo de autoridades o de la empresa privada. A pesar de lo imprescindible de su misión, él cubre los gastos que demandan nutrir cada cierto tiempo el blog, así como cada una de las partes que significan el todo de su trabajo periodístico.

Expresión recoge historias que quizás para el común de los mortales peruanos pasan desapercibidas porque son como le pan de cada día o por simple desconocimiento. Pero allí están, gritándonos lo que somos y exigiendo ser reconocidas por lo que son y representan.

Artículos como "La historia del camotillo" o "Hatajo de pallitas: el espíritu de la mujer afro-andina" están registrados en el blog de Luis y es deber de cada uno de nosotros recuperar toda esa valiosa información para reconocernos ne la expresión del otro, del semejante y revitalizar el orgullo de ser peruanos.

 
 

Publicado en ‪Nexos Revista Comercial,
edición 27 (agosto 2015)

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Fotografía de
Fernando Brent Godoy Farfan

 

miércoles, 27 de mayo de 2015

#FOTOREPORTAJE: LA UVINA DE DON RUBÉN

 
El calor de la tarde de marzo, poco a poco se esfuma con el pasar de los minutos. Ese cielo azul, característico del valle, se tiñe de un gris que anuncia la llegada de la lluvia.

Segundos más tarde, cae la lluvia. El olor a tierra fértil es inevitable. De pronto, bajo el lagrimeo del cielo, aparece un hombre de avanzada edad. Sonríe, y comunica que debe acelerar el ritmo de la cosecha de la uvina porque la lluvia puede quemarla. Ingresa al parral y retoma la cosecha.

Él es don Rubén Sánchez Vicente, más conocido como "Chaleco". A sus 85 años de edad, es todo un emblema de la producción y tradición vitivinícola del valle de Lunahuaná, en provincia Cañete, región Lima.

Su fundo "El Molino", se ubica en el anexo Jita, kilómetro 37 de la carretera Lunahuaná - Yauyos.
 
Uvina, más dulce que la misma miel
 

Don Rubén, como todos los años, en marzo realiza la cosecha de su uvina
 
Más de 65 jabas de uvinas están listas para ser transformadas en pisco de 18° de alcohol
 
Don Rubén vive y comparte sus saberes vitivinícolas

 

Pisco de uvina ¡Salud don Rubén!
Texto y fotografías: Luis Pérez Manrique ©

lunes, 25 de mayo de 2015

EL ESPÍRITU DEL PAN DE DULCE

 
 

La Semana Santa de San Luis de Cañete, región Lima, es una mezcla de saberes, sentimientos y colores que nacen en la recreación de las escenas bíblicas de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Uno de los saberes más resaltantes que tiene es el pan de dulce, un símbolo semanasentero.

 
 
 

Texto y fotos:
Luis Pérez Manrique

  /luisperezmanrique @luispmanrique92
 

La Semana Santa de San Luis, en la provincia Cañete, tiene forma y sabor de un pan de dulce. Un pan infaltable en los hogares sanluisinos, porque en el está la esencia de un Domingo de Ramos y un Domingo de Pascua de Resurrección.

La presencia de este pan es tan importante para los sanluisinos que cuando llega el mediodía del Domingo de Ramos, mientras el Señor del Triunfo descansa en el interior de una pequeña casa elaborada con cañas y plantas del lugar, el sonidito de una campanita se oye en señal que el burrito del Señor –acompañado de los apóstoles Juan y Pedro, escenificados por Giancarlos Cabello y César Villalobos, respectivamente–, andan por el pueblo de arriba a abajo, de este a oeste, recolectando los panes de dulce, según una costumbre registrada a mediados del siglo XX que se ha vuelto a revalorizar con mucha participación de los lugareños. Por la noche, luego de la procesión del Domingo de Ramos, los panes recolectados son repartidos hacia los feligreses.

Pero su participación no queda ahí: llegada las cinco de la mañana del Domingo de Pascua de Resurrección, luego del retumbar de las campanas de la nueva iglesia y los camaretazos, el Cristo resucitado que sale en procesión lleva sobre sus manos un enorme pan de dulce –muy especial– llamado: “pan del Señor”.

“Quien inició con la tradición de entregar al Cristo resucitado un enorme pan de dulce fue mi tío Jorge Donayre, como una forma de agradecimiento por la abundancia de trabajo que existe –por el hecho de preparar el pan– durante la Semana Santa”, expresa don Luis Donayre, actual panadero encargado de ofrendar el “pan del Señor”.

Asimismo, para los sanluisinos el observar a su Cristo resucitado llevar este pan tiene un significado mayor. Pues aquel detalle, también conectado con el horario en que los panes –de todas las variedades– son repartidos en el pueblo, es sinónimo que Jesús se ofrece como el pan de vida que nunca faltará en los hogares.


 
 

1

 

Don Luis Donayre
Él, es uno de los más conocidos panaderos del pueblo quien, desde hace muchos años, continúa con la costumbre instituida por su tío Jorge Donayre.

 

2

 

El Señor de la Resurrección
Sale en procesión a las cinco de la mañana del Domingo de Pascua de Resurrección y lleva un enorme pan de dulce.

 
 

Artículo publicado el lunes 25 de mayo de 2015 en el Diario Oficial y Judicial de la Provincia de Cañete "Al Día con Matices", hecho depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2010-13550.

martes, 12 de mayo de 2015

TRADICIÓN AFROSANLUISINA DE SEMANA SANTA

 
 

La Semana Santa de San Luis de Cañete, región Lima, es una mezcla de saberes, sentimientos y colores que nacen en la recreación de las escenas bíblicas de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. "Expresión, vive y comparte Perú", a través del siguiente artículo de opinión, busca difundir su magnitud costumbrista y tradicional, abriendo el telón a las crónicas –que serán publicadas más adelante– de cada manifestación registrada durante aquellos días.

 
 
 

Texto y fotos:
Luis Pérez Manrique

  /luisperezmanrique @luispmanrique92
 

Aquí o en la puna, hablar de la relación que existe entre el significado religioso de la Semana Santa y el turismo, es un tema mucho más viejo que los años que me faltan por vivir y compartir Perú. Muchos, por ejemplo, prefieren escapar de la ciudad y no hacer turismo local, porque viven con la mentalidad de encontrar más de lo mismo; sin darse cuenta, que frente a sus narices, doblando esa esquina que les parece de igual color que las otras, existe un universo de saberes por admirar y del cual se puede aprender mucho, como lo es la Semana Santa de San Luis de Cañete, en la región Lima.

Para los lugareños de San Luis de Cañete, reconocer que su Semana Santa es la manifestación religiosa y cultural más significativa que tienen, genera que el hijo que se fue, vuelva a casa, cargado de emociones y recuerdos, para reencontrarse con su gente y ser parte, una vez más, del espíritu de la tradición afrosanluisina. Una tradición –también ligada con la culinaria– que no es sinónimo de realizar las procesiones –desde el Viernes de Dolores hasta el Domingo de Pascua de Resurrección– para que recorran el pueblo, regresen al templo y ahí se queden. Sino que estas expresiones, toman un significado mayor cuando existen valores –muy particulares– que giran alrededor de cada una de ellas. Dejando de lado lo común para, mágicamente, transformarse en rituales de fe y herencia popular, con características y un exquisito potencial costumbrista para catapultarse y ser reconocida dentro y fuera del país.

Si pues, es cierto: no existen profundizados materiales escritos o visuales para promocionar o, como mejor opción,  inducir a la presente y futura generación para valorar lo nuestro y no sucumbir esa conexión de fe y herencia popular que tanto orgullece a los sanluisinos y, como no, a los que no hemos nacido en esta tierra de infinitos saberes que, en su mayoría, están detenidos en el tiempo, exigiendo ser liberados de esa esclavitud construida por el egoísmo y la falta de criterio e identidad.

Pero también existen vecinos que con entusiasmo y los pantalones bien puestos, buscan, de alguna manera, revalorizar y relucir saberes costumbristas detenidos en el tiempo, como es en el caso de Giancarlos Cabello. Él, joven y semanasantero, este año se tomó de valor y, con el apoyo de las diferentes cofradías y hermandades de la Semana Santa, ha resucitado una expresión de antaño. Y es que, según cuentan, aproximadamente a mediados del siglo XX, la burrita que se encargaba  de llevar sobre su lomo al Señor del Triunfo,  se aparecía en San Luis días antes de la llegada de la Semana Santa. Recorría el pueblo y con su cabeza tocaba las puertas de los vecinos para que la alimenten con camote, agua y pan de dulce (su preferido). La burrita falleció. Existieron intentos de domesticar otras burritas para que continúen con la costumbre, pero fue en vano. En la actualidad, llegado el mediodía del Domingo de Ramos, mientras el sonido de una campanita se oye, el burrito del Señor –acompañado de los apóstoles Juan y Pedro, representados por Giancarlos y César Villalobos, respectivamente– andan por el pueblo recolectando panes de dulce, escenificando lo que hacía la burrita, aunque con agregados –como la presencia de dos apóstoles o la misma recolección–, pero que en sí, mantienen viva la esencia del hecho histórico que marcó la Semana Santa del San Luis, años atrás.

Asimismo, está César Villalobos, Presidente de la Cofradía del Señor del Triunfo. Otro vecino semanasentero, de quien evoco las palabras que le dijo a los fieles minutos antes que las imágenes del Señor de la Resurrección, la Virgen Dolorosa y el apóstol San Juan, ingresen al antiguo templo, luego de la procesión del Domingo de Pascua de Resurrección: “Recuerdo que el año pasado prometimos  volver  con  más  personas.  Lo hemos cumplido. Somos más. Dios quiera, que el otro año volvamos con muchas más y así continuemos difundiendo nuestra Semana Santa”. Le tomo la palabra. ¿Tú también? ¡Perfecto! Vive la tradición afrosanluisina. Sé que te deslumbrarás con su majestuosa y emotiva Semana Santa, única en el país.

 
 
 
 

1

 

Señor del Triunfo
Él, desde muy temprano del Domingo de Ramos, descansa en el interior de una pequeña casa elaborada de cañas y plantas. Lleva una enorme palma.

 

4

 

Recolección del pan de dulce
Se realiza durante el mediodía del Domingo de Ramos. Los panes recolectados son bendecidos y, luego de la procesión del Señor del Triunfo, son repartidos al pueblo.

 

2

 

Virgen "La Dolorosa"
Su presencia se da desde el Viernes de Dolores (días antes del Domingo de Ramos) hasta el Domingo de Pascua de Resurrección.

 

5

 

Señor de la Agonía
Fue declarado en el 2001 como Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura. Sale en procesión la tarde del Jueves Santo en el CPM La Quebrada.

 

3

 

Pan de dulce
Es un pan infaltable en los hogares sanluisinos, porque en el está la esencia de un Domingo de Ramos y un Domingo de Pascua de Resurrección.

 

 

   
 
 

Artículo de opinión publicado el martes 12 de mayo de 2015 en el Diario Oficial y Judicial de la Provincia de Cañete "Al Día con Matices", hecho depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2010-13550.