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miércoles, 4 de junio de 2014
CONTRA AMARGURAS Y PENAS
martes, 10 de diciembre de 2013
EL ENCUENTRO JARANERO DE DOS SANTOS NEGROS

Emotivo y jaranero. Así fue el encuentro de Santa Efigenia, Protectora del Arte Negro Nacional, con el Señor de los Milagros, el agasajado a lo grande que cumplía su quinto y último recorrido procesional del año en San Vicente de Cañete, en la región Lima.
ESCRIBE E ILUSTRACIÓN: Luis Pérez Manrique @Lperezmanrique
Estudiante de Ciencias de la Comunicación
Universidad Nacional “San Luis Gonzaga” de Ica
Ojos cautivadores, nariz perfecta y piel color café. Así es Santa Efigenia,
como lo que es, toda una princesa y mártir de Etíopia (África), quien no
estando de fiesta; risueña descendió de su altar; vistió su mejor traje, oro
viejo con hilos plateados; salió salerosa de su templo y atravesó los benditos
campos de La Quebrada con destino al frontis de mi hogar, en la tercera cuadra
de la avenida 28 de julio de San Vicente (Cañete, Lima), porque allí, con los
ánimos bien puestos y a la vista de todos, esperaría el momento indicado para saludar al
Señor de los Milagros como lo sabe hacer: Al ritmo de un festejo.
Y llegada la noche
se armó el jaranón. “Santa Efigenia va en busca del Señor de los Milagros”, mencionó Arturito Jr. (célebre cantante cañetano) antes de iniciar su
canto/lamento:“pobre negrita, que triste está, porque su amo la va azotar; pobre
negrita, que triste está, trabaja mucho y no gana na’ (…)”, mientras el estallido de las bombardas anunciaban el cercano encuentro
de Santa Efigenia, Protectora del Arte Negro Nacional, con el Señor de los
Milagros, el dueño de la fiesta, el agasajado a lo grande que cumplía su quinto
y último recorrido procesional del año.
Entonces, Santa
Efigenia, la ilustre visitante, respetuosa y elegante se hincó frente al Señor
de los Milagros al tiempo que él hacía lo mismo. Sonó el Jipi Jipi Jay.
Efigenia bailó un festejo. Se fue de derecha a izquierda, de norte a sur, de este
a oeste. Avanzó, retrocedió y avanzó. Pues ese fue su homenaje: bailar el arte
el cual protege y motiva a cultivar.
En el encuentro,
los caballeros de la Cuadrilla 7 de la Hermandad del Señor de los Milagros
apretaron con mucha más fuerza las soguillas de sus hábitos; las damas lanzaron
plegarias; y, sin dejarlos de lado, los causantes de este hecho histórico: la
familia Manrique Stop y la Asociación por el Arte y la Cultura Negra en el Perú
“Santa Efigenia”, se emocionaron y aplaudieron.
De la misma
manera, emoción y aplausos para despedir al dueño de la fiesta y a Santa
Efigenia, quien después de la jornada, retornó a La Quebrada algo cansada pero
satisfecha por la jarana negra. Volvió a vestir su traje rosado con hilos
dorados y está allí, en su altar, Guapa como siempre, a espera de ser visitada
durante todo el año, especialmente el 21 de setiembre.
Ojalá esto se
vuelva a repetir todos los años, y así, se pueda convertir en una tradición.
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s
martes, 8 de octubre de 2013
ME QUEDÉ CONTIGO, EFIGENIA, MI NEGRA SANTA
Estudiante de Ciencias de la Comunicación
Universidad Nacional “San Luis Gonzaga” de Ica
Hace
unos años te conocí y, por cosas de la vida, me quedé contigo, con Sabino Cañas
y con tus hijos afroperuanos. Hijos que hoy te cantan, te bailan y, bajo tus
pies, te piden un milagro. Un milagro como el que le otorgaste a la señora
Carmen, tu florera, quien con sus manos morenas te dejó
preciosa en medio de un jardín de flores, entre blancas y amarillas. Un milagro
como el que espera Doña María Herrera, una devota tuya quien llegó desde El
Carmen (Chincha) en busca de inclinarse ante ti, y pedirte, desde el fondo de
su corazón, que intercedas ante Dios para que su hijo enfermo recupere su
salud. Un milagro como lo es también la realización de tu fiesta, emotiva y
alborotada. Sí Efigenia, ya nos hemos dado cuenta que te gusta el alboroto, el
escándalo. En fin. Es tu fiesta negra preciosa, y contra vientos y mareas, con
o sin “Curruñao”, se realizó un año más.
| ELLAS. La Señora Carmen desde muy temprano empezó a trabajar para dejar preciosa a Efigenia. |
| PRECIOSA. El resultado del trabajo de Doña Carmen fue más que satisfactorio. |
![]() |
| ALEGRE. Su imagen trasmite amor y fe. |
En
junio, después de la dicha que me concediste, llegué a La Quebrada con un ramo
de flores, y fue allí donde Patricia, tu máxima guardiana, me dijo: “Lucho este
año tendrás el honor de vestir a Efigenia”. Desde aquel momento, sin ser
exagerado, vivo emocionado. Tan emocionado como me encontré al retirarte tu
antigua vestimenta y aretes. Tuve miedo que rechazaras la ofrenda, pero la
aceptaste con tanto cariño que tu sonrisa era muy evidente. Eso me tranquilizó
y me llenó de alegría. Aunque después del cambio de vestimenta me hayas hecho
sudar y tener un fuerte dolor de espalda, sé por qué hiciste. Ojalá algunos de
mis pecados se hayan eliminado.
Tenerte
a escasos centímetros y poder hablarte, fue todo un privilegio. Un privilegio
fue obsérvate fijamente a tus ojos color café, y encontrar en ellas reflejadas
las penas y alegrías de tu pueblo. Un privilegio fue hablarte y agradecerte por
darme la oportunidad de ser parte de tu Asociación por el Arte y la Cultura
Negra en el Perú. Y un privilegio, es tenerte siempre a mi lado acompañándome a
relatar a colores la vida de los afroperuanos, porque no siendo de piel negra
tengo el alma de negro. Y con ello, seguiré contando tu historia por costa,
sierra y selva.
Lo
que consigo, éxitos y glorías, siempre serán para mi familia y para ti
Efigenia, mi negra santa.
| PARA TI. Una ofrenda para Efigenia con que paseó y disfrutó su festejo. |
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