lunes, 25 de mayo de 2015

EL ESPÍRITU DEL PAN DE DULCE

 
 

La Semana Santa de San Luis de Cañete, región Lima, es una mezcla de saberes, sentimientos y colores que nacen en la recreación de las escenas bíblicas de la pasión, muerte y resurrección de Cristo. Uno de los saberes más resaltantes que tiene es el pan de dulce, un símbolo semanasentero.

 
 
 

Texto y fotos:
Luis Pérez Manrique

  /luisperezmanrique @luispmanrique92
 

La Semana Santa de San Luis, en la provincia Cañete, tiene forma y sabor de un pan de dulce. Un pan infaltable en los hogares sanluisinos, porque en el está la esencia de un Domingo de Ramos y un Domingo de Pascua de Resurrección.

La presencia de este pan es tan importante para los sanluisinos que cuando llega el mediodía del Domingo de Ramos, mientras el Señor del Triunfo descansa en el interior de una pequeña casa elaborada con cañas y plantas del lugar, el sonidito de una campanita se oye en señal que el burrito del Señor –acompañado de los apóstoles Juan y Pedro, escenificados por Giancarlos Cabello y César Villalobos, respectivamente–, andan por el pueblo de arriba a abajo, de este a oeste, recolectando los panes de dulce, según una costumbre registrada a mediados del siglo XX que se ha vuelto a revalorizar con mucha participación de los lugareños. Por la noche, luego de la procesión del Domingo de Ramos, los panes recolectados son repartidos hacia los feligreses.

Pero su participación no queda ahí: llegada las cinco de la mañana del Domingo de Pascua de Resurrección, luego del retumbar de las campanas de la nueva iglesia y los camaretazos, el Cristo resucitado que sale en procesión lleva sobre sus manos un enorme pan de dulce –muy especial– llamado: “pan del Señor”.

“Quien inició con la tradición de entregar al Cristo resucitado un enorme pan de dulce fue mi tío Jorge Donayre, como una forma de agradecimiento por la abundancia de trabajo que existe –por el hecho de preparar el pan– durante la Semana Santa”, expresa don Luis Donayre, actual panadero encargado de ofrendar el “pan del Señor”.

Asimismo, para los sanluisinos el observar a su Cristo resucitado llevar este pan tiene un significado mayor. Pues aquel detalle, también conectado con el horario en que los panes –de todas las variedades– son repartidos en el pueblo, es sinónimo que Jesús se ofrece como el pan de vida que nunca faltará en los hogares.


 
 

1

 

Don Luis Donayre
Él, es uno de los más conocidos panaderos del pueblo quien, desde hace muchos años, continúa con la costumbre instituida por su tío Jorge Donayre.

 

2

 

El Señor de la Resurrección
Sale en procesión a las cinco de la mañana del Domingo de Pascua de Resurrección y lleva un enorme pan de dulce.

 
 

Artículo publicado el lunes 25 de mayo de 2015 en el Diario Oficial y Judicial de la Provincia de Cañete "Al Día con Matices", hecho depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú N° 2010-13550.

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